Negocio millonario, moda, culto a los dioses o necesidad económica, las razones son múltiples y varían conforme a las épocas y costumbres. La ruta del pelo atraviesa continentes, idiosincrasia y estilos de vida diferentesEn la India quienes profesan la religión hindú utilizan su cabello como ofrenda para los dioses. Cada año millones de peregrinos se acercan a la ciudad sagrada de Tirupati, (en el sur de ese país) y donar su cabellera a Venkateswara, figura asociada a la bondad y reencarnación del dios Vishnu.
Pero no todo resulta espiritual en este asunto. Detrás de esta importantísima ceremonia existe un negocio millonario que convirtió a la India en el primer país exportador de pelo a nivel mundial.
Una vez cortado el cabello, los voluntarios se encargan de lavarlo y clasificarlo. Cada tres meses se realiza una subasta pública para su comercialización en la industria de estética y belleza. Parte de lo recaudado se destina al mantenimiento de hospitales, colegios e instituciones de caridad.diariamente llegan al templo un promedio de 50.000 personas
la totalidad de cabello recogido en los templos sagrados de ese país, en el que existen más de cinco mil, siendo Tirumala el de mayor tamaño.
De allí se envía a Túnez, en el norte de África, para realizarle tratamientos sanitarios y posteriormente despacharlo a Nepi (Italia) donde se confeccionan las extensiones que finalmente darán la vuelta al mundo.
Londres, Milán, Barcelona, Madrid, Paris, Nueva York, grandes referentes de la moda internacional ofrecen en sus exclusivos salones de belleza los peinados y accesorios que lucen artistas como Shakira, Lady Gaga y Britney Spears.

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