El OSO NEGRO ASIÁTICO
ENCERRADO y LE EXTRAEn LA
BILIS DURANTE 21 AÑOS.
La medicina tradicional china atribuye a la bilis y a la vesícula de oso un sinfín de propiedades
Su uso se ha extendido a otros países asiáticos, en los que ha ido surgiendo paralelamente un lucrativo mercado negro que abastecen los cazadores furtivos. Una alta demanda que está poniendo en peligro a las especies más preciadas para obtenerla: el oso negro asiático, el oso pardo y el oso malayo.
Y es que, si hasta los años 80 la bilis se extraía de animales muertos, el procedimiento habitual desde entonces es mantener a los osos vivos y enjaulados para sacar la bilis una o varias veces al día.
Los osos viven en minúsculas jaulas en las que apenas pueden moverse. Con frecuencia permanecen encerrados desde que son cachorros (los furtivos suelen matar alas madres para llevarse los cachorros). Muchos de estos osos, que viven una desesperada situación de stress, soledad, dolor y enfermedad, comienzan a golpearse contra los barrotes, quedando con pelones, traumas y cicatrices permanentes. Otros menos afortunados, han quedado con secuelas y daño cerebral permanente debido a las múltiples infecciones y daños orgánicos que pasaron a causa del proceso de extracción de bilis, por tiempo tan prolongado. Pero la parte mas cruel, si cabe, la mas dolorosa es la de la extracción, que suelen llevar personas sin conocimientos y el lugares insalubres.
Los animales pueden estar encerrados hasta 21 años sin condiciones higiénicas de ninguna clase, rodeados por sus propios vómitos y heces, heridas infectadas y deformaciones, cuenta Jill Robinson, fundadora de Animals Asia Foundation (AAF). El animal sufre terribles sufrimientos físicos y psicológicos.



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